dilluns, 24 d’octubre de 2011

La dirección escénica como metáfora

En diferentes ocasiones hemos defendido que la educación es un arte y hemos utilizado metáforas que nos servían de argumentación más o menos convicentes. Pero, a veces, se consigue hacer entender una idea no desde el razonamiento abstracto o la argumentación sesuda sino desde los sentimientos o las emociones compartidas. Comparar la dirección escénica cinematográfica con la dirección de un grupo de personas que juegan... a fútbol, en las voces de Pep Guardiola o Fernando Trueba suenan convincentes porque están hablando desde la pasión creadora de dos especialistas en sus materias. Por nuestra parte quisiéramos trasladar estas reflexiones (esperemos que todo el mundo obvie el mensaje publicitario) al mundo de la educación para argumentar que esta como cualquier otro arte o cualquier otra disciplina que reflexiona sobre personas aprendiendo a hacer algo gusta por el placer de hacerlo comparten algunos principios creativos:

  1. Como en el deporte o en el cine en la educación lo más importante es despertar el placer de querer participar y para ello los agentes mediadores debemos poner en marcha todos los instrumentos de seducción (ver Rousseau).
  2. Como en el deporte o en el cine que son juegos de equipo en la educación lo importante es el proceso y no tanto los resultados que al final deben perseguir hacer buenas personas.
  3. Como en el deporte o en el cine, en la educación los profesores no podemos tratar por igual a todas las personas a las que coordinamos porque cada uno es un mundo y cada persona encuentra su sitio de manera complentamente diferentes.
Si alguien aún piensa que enseñar no es un arte que vea el vídeo, y si alguien aún no está convencido que la humildad auténtica ante el reto de un docente es el primer requisito que lo vuelva a ver. Y así hasta que lo entienda. Enseñar no es otra cosa que repetir estas simples verdades universales que todos sabemos pero que, a menudo, olvidamos.